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Gases lacrimógenos en Chile y en el mundo

Autor: Gabriel León

Bioquímico y doctor en biología celular y molecular

gabriel@divulgacion.cl


(Imágenes cortesía de Radio BioBío)



El gas lacrimógeno es un arma química y su uso en conflictos bélicos entre naciones beligerantes está prohibido; sin embargo, es usual que algunos países lo utilicen como como una alternativa no letal para el control de protestas violentas [1].


El gas lacrimógeno utilizado en Chile y en muchos otros países del mundo corresponde al compuesto 2-clorobenzilideno malononitrilo, conocido popularmente como gas CS. Se trata no de un gas, sino de un polvo que es dispersado utilizando granadas pirotécnicas. Este polvo resulta extremadamente irritante para las mucosas, particularmente para los ojos y el aparato respiratorio. Personas asmáticas o con enfermedades pulmonares pueden ser particularmente sensibles a la acción irritante de este compuesto, cuyos efectos

pueden además percibirse en la piel y todas las áreas expuestas del cuerpo [2-3].


El gas CS es muy persistente en el ambiente y puede estar activo hasta por cinco días bajo ciertas condiciones. Si bien no existe un antídoto práctico, se ha descrito que en condiciones levemente alcalinas la molécula es rápidamente degradada. Por eso la recomendación de utilizar soluciones de bicarbonato de sodio al 10% para neutralizar sus efectos [3].


Actualmente no existen estudios sistemáticos que hayan analizado el impacto a la salud humana por la exposición prolongada al gas CS, lo que ha generado gran preocupación de la comunidad médica y científica debido a su uso extensivo en protestas en medio oriente, Hong Kong y más recientemente, en Chile. Sin embargo, una revisión reciente de la literatura científica muestra que su uso, muchas veces en condiciones de poco control, genera alta mortalidad y morbilidad, con un impacto muy bajo además en el control de

masas [4].


Debido a su naturaleza química, métodos de aplicación poco precisos, persistencia en el ambiente y ausencia de estudios científicos que den pistas sobre sus efectos tóxicos de largo plazo, se ha desaconsejado fuertemente el uso de este gas para dispersar protestas pacíficas en centros urbanos densamente poblados [1,4]. Actualmente solo se aconseja su uso en escenarios muy restrictivos y solo en presencia de actos de violencia.


Por otro lado, “La inexistencia de una reglamentación de rango legal sobre el uso correcto de dichos gases, vacío ocupado en el presente por protocolos de Carabineros de carácter interno, posibilita que, como ocurre en la actualidad, los gases lacrimógenos sean utilizados no contra alzamientos civiles o motines, sino contra ciudadanos que ejercen su derecho a expresar su descontento contra las autoridades mediante la

movilización social” [1].


Conclusión


El gas lacrimógeno es un arma química prohibida en tiempos de guerra y su uso contra la población civil debería prohibirse. “Aquello que llamamos ‘progreso moral’ ha sido logrado mediante el cuestionamiento de prácticas sociales que, de ser aceptadas en algún momento, pasan a ser vistas como contrarias a la dignidad humana. Así ocurrió en algún momento con la tortura como componente del proceso judicial; así ha ocurrido en Chile y en la casi totalidad de los países occidentales con la pena de muerte; y así debe ocurrir

hoy con el uso contra la población civil de armas químicas prohibidas por tratados internacionales” [1].

Referencias


[1] Muñoz, F (2016) The Use of Tear Gas in Chile: Existing International and National Norms, and Recent Judicial Decisions. Est. Const. 14(1) http://dx.doi.org/10.4067/S0718-52002016000100007


[2] Haar, R. et al (2017) Health impacts of chemical irritants used for crowd control: a systematic review of the injuries and deaths caused by tear gas and pepper spray. BMC Public Health 17(831) https://doi.org/10.1186/s12889-017-4814-6


[3] Blain, P (2012) Tear Gases and Irritant Incapacitants. Toxicol. Rev. 22(2):103-10

https://doi.org/10.2165/00139709-200322020-00005


[4] Rothenberg, C et al (2016) Tear gas: an epidemiological and mechanistic reassessment. Ann N Y Acad Sci 1378(1):96-107 https://doi.org/10.1111/nyas.13141

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